Urge atender la emergencia epidemiológica por exceso de peso que afecta a más de 70% de los adultos y un tercio de los niños y adolescentes en México.

Vivimos en un ambiente que favorece la obesidad caracterizado por una multimillonaria publicidad, penetración invasiva de productos ultraprocesados altos en azúcares, grasas y sodio en todo el territorio y su creciente disponibilidad.

Los etiquetados nutrimentales frontales de los productos que compramos son inentendibles e inducen a un alto consumo de azúcar y una gran dificultad por acceder a alimentos saludables, por falta de disponibilidad y alto precio.

Uno de cada dos niños nacidos a partir de 2010 podría desarrollar diabetes a lo largo de su vida. Y para 2023 el costo de la obesidad será de $272 mil millones, cuatro veces más que en 2008.

La Alianza por la Salud Alimentaria propone a los candidatos a la Presidencia de la República, ante la emergencia epidemiológica que vive el país, promover el establecimiento de una Ley General Contra el Sobrepeso y la Obesidad, que derive en un Programa Especial que opere con un Fondo específico. Así como cumplir con las modificaciones hechas al Artículo 4° Constitucional,  que señala: “toda persona tiene derecho a la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad. El Estado lo garantizará”.

La propuesta se centra en las siguientes acciones dirigidas a modificar el ambiente que promueve la obesidad:
  • Fortalecer las medidas fiscales, tanto impuestos a productos no saludables como subsidios a alimentos nutritivos. Generar recursos por impuestos a alimentos y bebidas no saludables para dirigirlos al acceso y disposición de alimentos saludables.
  • Implementar un sistema de etiquetado frontal de advertencia en alimentos y bebidas envasadas, fácil de entender y útil.
  • Regular la publicidad de alimentos y bebidas no saludables dirigida a la infancia en forma efectiva, es decir, cubriendo todos los medios y herramientas a las que está expuesta.
  • Fortalecer la regulación de la oferta de alimentos y bebidas no saludables dentro y fuera de las escuelas.
  • Garantizar el acceso gratuito a agua potable en escuelas, espacios públicos y comerciales, incluyendo la instalación de bebederos.
  • Promover la activación física en ámbitos educativos y no educativos.
  • Promover la lactancia materna y la alimentación complementaria adecuada.

Lorena Vázquez Ordaz, de The Hunger Project México, comenta que los productores de pequeña escala representan el 81.3% de los productores del país y generan más del 40% de los alimentos, sin embargo el gobierno no los apoya con asistencia técnica, financiamiento de recursos ni acceso a mercados justos.

El fomento a la agricultura de pequeña escala es una estrategia fundamental en la creación de entornos saludables y el combate a la obesidad y a la pobreza.
En cuanto a las ciudades, deben estar diseñadas para la reactivación física con mejores banquetas y ciclopistas.

Fuente: Alianza por la salud alimentaria.